
1. Materias primas
Los productos seguros comienzan con materias primas seguras. Por este motivo, analizamos minuciosamente cada proveedor y sólo aceptamos materias primas de distribuidores que cumplan estrictos estándares de calidad y seguridad.

2. Evaluando ingredientes
Los ingredientes que recibimos deben ser evaluados y responder las exigencias de uso seguro en productos de cuidado personal. Vamos más allá de la superficie para evaluar impurezas y analizar los descubrimientos más recientes de investigaciones en el área de cuidados personales, alimentación y medicina.

3. Evaluación y pruebas clínicas
Una vez que creamos las fórmulas de nuestros productos, las probamos con voluntarios en el laboratorio. Nuestros expertos prueban cada posibilidad de problemas, incluyendo irritación en la piel y los ojos. Como resultado, nuestra base de datos de seguridad incluye información de una amplia variedad de reacciones a fórmulas que nos permiten el mejoramiento de las mismas.

4. Uso en la vida real
Probamos la forma en que los consumidores reales utilizan nuestros productos y eso inicia a través del diálogo contigo. También probamos nuestros productos en el laboratorio, bajo las más diversas situaciones: calor y frío extremos, humedad y otros. Todo ello, para comprobar tres veces la seguridad y consistencia de nuestros productos.

5. Evaluación continua
Y aun cuando nuestro producto finalizado llega a las tiendas, nuestro trabajo no termina. Además de prestar atención a nuevas informaciones, escuchamos tu opinión, ya sea a través de enlaces de atención al consumidor o por comentarios en redes sociales. Hacemos actualizaciones cuando sea necesario, para que cada producto que fabricamos sea eficaz.